sábado, 29 de junio de 2013
¿Educación virtual y a distancia implica el desarrollo de competencias?
Uno de los derechos que tenemos los ciudadanos en general, es recibir una educación curricular permanente; pues es uno de los caminos que le proveerá elevar su nivel vida a partir del desarrollo de sus propias competencias traducidas en habilidades, destrezas y actitudes.
Hoy
día, todos tenemos opción de continuar una educación continua y de calidad que nos ofrece la modalidad “virtual”.
Justamente, la sociedad del conocimiento y los factores de innovación
tecnológica nos permitirán acceder a un
mundo de conocimientos insospechados; -ya que es una fuente inagotable de retroalimentación_
El reto es no perder el aspecto
funcional dentro del esquema informático para no caer en la distracción de la máquina inteligente.
Es entonces que la educación en línea cobra importancia, ya que permite
atender a una buena parte de la población que tiene necesidad de seguir
una formación continua y de calidad.
“los residentes en determinadas zonas geográficas, adultos que no pueden
acudir a las instituciones clásicas; as amas de casa con dificultades para
cubrir horarios ordinarios; hospitalizados o los que sufren algún tipo de
minusvalía; ciudadanos que disponen en
sus países, en vías de desarrollo, de pocos centros de enseñanza para atender a
todos los que desean acudir a ellos; los que tienen demasiados años para acudir
a las aulas, pero que no son tan viejos como para no continuar su educación.[1]
¿Educación virtual y a
distancia e implica el desarrollo de competencias?
Es sabido que la educación a
distancia sigue proveyendo de oportunidades significativos a muchas personas
que no tenían otra posibilidad de continuar una formación de tipo académico.
Según Mercedes Inciarte
(2008), el desarrollo de competencias en el ámbito virtual, es diferente en un
ámbito presencial aunque tengan puntos en común y se basen en objetivos
parecidos.
“El desarrollo de competencias debe iniciarse
desde los docentes de modalidad virtual. Se trata de guiar y /o reorientar al
alumno en el proceso de aprendizaje, atendiendo a sus dudas o dificultades,
ampliar la formación, evaluar el proceso de aprendizaje, diseñar la instrucción
de su curso y la evolución de aprendizaje; entonces el tutor virtual debe estar
preparado didácticamente.
La didáctica de la educación
virtual y a distancia presenta retos que obligan a maximizar las competencias del docente[2] para que pueda realizar
una intervención trascendental en su
trabajo como asesor en telemática y entornos virtuales.[3]
Cuando los alumnos
desarrollan sus propias competencias, entonces podrán resolver problemas y
contestar dilemas en su ámbito académico y vida cotidiana.
Un docente que ha
desarrollado competencias necesarias puede utilizar las tecnologías de la
información y la comunicación como herramienta; se ve en la posibilidad de aprovechar el amplio abanico de posibilidades sin perder
de vista los objetivos educativos y los medios tecnológicos cumpliendo una función “mediadora y facilitadora con
respecto a los alumnos _ ellos requieren desarrollar sus propias competencias[4]_
Las competencias virtuales
implican capacidades cognitivas[5] y capacidades analíticas y
evaluativas[6]
Ahora bien, las competencias
dentro de la didáctica virtual busca lograr conocimientos; ya que los entornos
virtuales son suficientes para encontrar las mejores formas de promover el
aprendizaje.
En entornos virtuales
encontramos herramientas que motivan, y están enfocados a cambiar, transformar
al individuo que busca su propia formación a través de la didáctica virtual.
Anahí Mastache dice que “las
competencias van más allá de las habilidades básicas o saber hacer, ya que
implican saber actuar y reaccionar;
es decir que los estudiantes desarrollen
una habilidad de meta-aprendizaje (aprender a aprender)”[7].
[2]Notas
de foro: “El obtener o desarrollar una competencia implica ser competente para
realizar algo, es decir implica ser capaz de participar como menciona Carrasco
en la transformación de entorno y más
aún desarrollar las competencias que corresponden a sus habilidades , e intereses
ya sea escolares , sociales, laborales y productivo. En este sentido el docente debe estar en
constante actualización para que pueda orientar y facilitar al alumno en su
aprendizaje significativo.
[3]Habilidades
tecnológicas básicas que deben poseer los estudiantes previamente al inicio de
cualquier actividad de aprendizaje virtual: Habilidades para acceder al contenido; para el uso de programas de
gestión de información digital; para aprender mediante materiales
hipertextuales y multimedia; para
comunicarse por medios telemáticos.
[4]
Darles
estrategias didácticas para la investigación, el análisis de casos, la
resolución de problemas, el trabajo colaborativo, entre otros.
[5]Adquisición
de conocimiento sobre estructuras, formas de organización y modos de
funcionamiento de programas, dramaturgia y contenidos de los medios.
[6] Conocimiento
sobre estructuras, formas de organización y modos de funcionamiento de
programas, dramaturgia y contenidos de los medios.
[7]
Mastache, Anahí et. al. “Formar personas competentes. Desarrollo de competencias
tecnológicas y psicosociales”, Ed. Novedades Educativas, Buenos Aires/México,
2007
viernes, 28 de junio de 2013
Reflexiones....
Primeras aproximaciones….
En el marco de la sociedad del conocimiento y del modelo constructivista,
la influencia didáctica ha modificado toda perspectiva de la educación en sus
fines y objetivos primarios. Nos encontramos en un momento de transición
política y social y la educación debe reflejar ese cambio en sus estrategias y
diseños instruccionales.
Es importante justificar toda actividad didáctica de acuerdo a los
lineamientos que nos establece este momento histórico.
De acuerdo a Perrenoud “una competencia es la capacidad de movilizar
recursos cognitivos para hacer frente a
un tipo de situaciones con buen juicio, a su debido tiempo, para definir y solucionar
verdaderos problemas”[1]
No es difícil entender el compromiso que implica para los maestros y las
instituciones la redefinición de sus estrategias y enfoques educativos.
Requerimos un paradigma educativo más funcional, que tenga un impacto
significativo en la construcción del conocimiento, “debemos trascender más allá
de un excelente discurso que en apariencia le cree una ruptura a los viejos
esquemas institucionales o que adapte por inercia global los principios
teóricos del enfoque por competencias”[2].
Justamente Anahí Mastache dice que “las competencias van más allá de las
habilidades básicas o saber hacer, ya que implican saber actuar y
reaccionar; es decir que los
estudiantes desarrollen una habilidad de
meta aprendizaje (aprender a aprender)”[3].
De tal forma –nos dice- la EMS debe
dejar de lado la memorización sin sentido de temas desarticulados y la
adquisición de habilidades relativamente mecánicas y privilegiar el desarrollo
de competencias susceptibles de ser empleadas en el contexto en el que se encuentren
los estudiantes, que se manifiesten en la capacidad de resolución de problemas,
procurando que en el aula exista una vinculación entre ésta y la vida cotidiana
incorporando los aspectos socioculturales y disciplinarios que les permitan a
los egresados desarrollar competencias educativas[4].
En la actualidad, ese cambio sustancial en la postura del estudiante nos
permite diseñar actividades más trascendentes y significativas que busquen
resolver de manera sensible y documentada los problemas que vivimos cotidianamente.
La actitud crítica, reflexiva y activa del estudiante nos llevará en muchos
sentidos a replantear los problemas o fenómenos sociales, siempre y cuando la
instrucción didáctica sea efectiva.
Lety Mtz
[3] Mastache, Anahí et. al. “Formar personas competentes. Desarrollo de competencias tecnológicas y psicosociales”, Ed. Novedades Educativas, Buenos Aires/México, 2007
[4] Ídem
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